IESP - Estado de Salud
El estado de salud de una población depende de una variedad de factores interrelacionados, denominados de forma genérica “determinantes”, que interactúan entre sí y no pueden ser considerados de forma aislada. Una población, para ser saludable, requiere abordar múltiples aspectos, incluyendo tanto intervenciones a nivel individual como medidas de salud pública a nivel comunitario. La promoción de la salud y la prevención de enfermedades son fundamentales para mejorar el estado de salud general de una población. A continuación, se analizan los principales indicadores que permiten monitorizar el estado de salud de la población de la Comunidad de Madrid.
Indicadores generales
En 2024 han fallecido un total de 49.408 personas residentes en la Comunidad de Madrid, lo que supone una tasa bruta de 699,67 por 100 mil habitantes, con mayor mortalidad en valores relativos en hombres que en mujeres. En 2024 la esperanza de vida al nacer fue de 85,66 años, con una diferencia de 4,73 años entre sexos. A los 65 años se podía esperar vivir todavía 23,10 años, con 3,70 años más en las mujeres que en los hombres.
La siguiente tabla resume los principales indicadores de salud para la población de la Comunidad de Madrid, por sexo, para el último año disponible (ver el apartado Metodología para profundizar en la descripción de cada indicador y las respectivas fuentes de información utilizadas).
Fuente: Estadística de defunciones según la causa de muerte, INE. RAE-CMBD.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
Mortalidad
En 2024 los tumores fueron la principal causa de defunción en la población madrileña. Las mayores tasas brutas en los hombres y el conjunto de ambos sexos corresponden a los tumores, las enfermedades circulatorias y las enfermedades respiratorias, por este orden. En las mujeres las enfermedades circulatorias ocupan el primer lugar, por encima de los tumores. La distribución proporcional de las defunciones por todos los capítulos de la CIE-10 se puede ver en las figuras siguientes.
Fuente: Estadística de defunciones según la causa de muerte, INE.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
Fuente: Estadística de defunciones según la causa de muerte, INE.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
Una vez ajustadas por edad (para superar el efecto de confusión que supone las diferencias de estructura por edades entre hombres y mujeres y entre distintos años) se aprecia que las principales causas de defunción en la población madrileña son, por este orden: los tumores, las enfermedades del sistema circulatorio, y las enfermedades respiratorias, sin que varíe el orden en función del sexo.
En la tabla siguiente se observan la tasa bruta de mortalidad (número de fallecimientos entre población a riesgo por 100 mil habitantes) y la tasa ajustada de mortalidad (tasa de mortalidad ajustada por edad con la población estándar publicada por Eurostat en 2013), por sexo y grandes grupos de causas.
Fuente: Estadística de defunciones según la causa de muerte, INE.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
En las siguientes figuras se observan las tasas ajustadas de mortalidad por todas las causas (tasa de mortalidad ajustada por edad con la población europea definida por Eurostat) para hombres y mujeres de España y la Comunidad de Madrid. Se analiza la serie histórica desde 1980.
La mortalidad general (todas las causas reunidas) en la Comunidad de Madrid ha tenido en los últimos años una evolución claramente favorable tanto en los hombres como en las mujeres. En el año 2020 se aprecia el efecto en la mortalidad de la pandemia por covid-19. Salvo en ese año, las tasas madrileñas se encuentran siempre por debajo de las del total de España. En 2023 y 2024 se puede considerar que se ha retornado a valores concordantes con la tendencia prepandémica.
Fuente: Estadística de defunciones según la causa de muerte, INE.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
Fuente: Estadística de defunciones según la causa de muerte, INE.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
Mortalidad evitable
La mortalidad refleja, de forma indirecta, el nivel de salud de la comunidad. Una parte de las muertes sería evitable si el sistema sanitario actuara con todo su potencial tanto a nivel asistencial como de salud pública. La mortalidad prematura de una población (aquella que ocurre en menores de 75 años) tiene un componente no evitable y otro evitable, dividido este último en una parte prevenible y otra tratable (ver el apartado de metodología para consultar las definiciones y criterios).
De las 48.646 muertes ocurridas en residentes en la Comunidad de Madrid de 2023, el 27,1% (13.205) fueron prematuras, es decir, ocurrieron en menores de 75 años. De estas, el 62,0% (8.189) fueron evitables, y de ellas el 64,5% fueron prevenibles y el 35,5% tratables. Los datos pueden verse en la siguiente figura, de la que podemos concluir que la mayor parte de la mortalidad evitable se podría reducir con medidas preventivas, más que con la mejora asistencial.
Descargar fichero de datos de la tabla de mortalidad según prematuridad y evitabilidad
Fuente: Estadística de defunciones según la causa de muerte, INE.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
La tabla siguiente muestra las diez principales causas de mortalidad evitable en la Comunidad de Madrid en 2023, diferenciando por sexo y lugar de nacimiento (España vs. otros países), e incorpora frecuencias absolutas, porcentaje sobre el total de muertes evitables y edad mediana al fallecimiento. En todos los grupos, las enfermedades oncológicas dominan claramente la mortalidad evitable, especialmente el cáncer de pulmón, que ocupa la primera posición en hombres y mujeres, independientemente del lugar de nacimiento. Además, el cáncer de mama tiene gran relevancia en las mujeres nacidas en España. Las enfermedades cardiovasculares constituyen globalmente el segundo gran bloque de causas.
El suicidio presenta las edades medianas más bajas, especialmente en los nacidos en otros países, lo que supone un importante número de años de vida perdidos. Las caídas accidentales aparecen entre las diez primeras causas solo en hombres nacidos en otros países. En mujeres nacidas en otros países, a diferencia de las españolas, aparece el cáncer de cuello de útero dentro de las principales causas.
Fuente: Estadística de defunciones según la causa de muerte, INE.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
A continuación, se muestra la figura de tendencia temporal de la mortalidad evitable según tipo (prevenible/tratable) y sexo en el período 1999-2023. Cabe destacar el claro descenso sostenido que se ha producido en las últimas dos décadas, especialmente en los hombres y en las causas prevenibles. En todo el período pueden observarse tasas superiores en hombres frente a mujeres. Sin embargo, la distancia entre sexos tiende a reducirse con el tiempo. Cabe destacar también el impacto marcado de covid-19 en 2020-2021, sobre todo en las muertes prevenibles en hombres.
Descargar fichero de datos del gráfico lineal de evolución de la mortalidad prematura evitable
Fuente: Estadística de defunciones según la causa de muerte, INE.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
Más información:
Morbilidad
Morbilidad en Atención Primaria
En 2025 se han registrado en la historia clínica electrónica de Atención Primaria AP-Madrid un total de 21.080.431 episodios activos (que han recibido al menos un apunte a lo largo del año), lo que supone una tasa de 2.932,87 episodios por 1.000 personas que constan en Tarjeta Sanitaria. Esta tasa fue marcadamente más elevada en las mujeres.
En la siguiente tabla se representa la morbilidad total en atención primaria de la Comunidad de Madrid, por sexo. Se ofrecen los episodios en orden de frecuencia y la tasa por 1.000 habitantes (nº de episodios por 1.000 personas que constan en Tarjeta Sanitaria).
Fuente: AP-Madrid.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
Las mayores tasas por patología crónica se observaron en la población adulta y especialmente en los de mayor edad. En todos los grupos de edad, exceptuando los más pequeños y los de 85 y más años, las tasas fueron superiores en las mujeres.
Fuente: AP-Madrid.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
El capítulo de aparato respiratorio ocupa el primer lugar, seguido por la patología del aparato digestivo y el aparato locomotor. Dentro de las patologías crónicas incluidas en el seguimiento por protocolos de Atención Primaria, la más frecuente en la infancia es el asma, y en adultos la hipertensión arterial, los trastornos del metabolismo lipídico y la diabetes mellitus tipo 2.
Fuente: AP-Madrid.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
Morbilidad atendida en urgencias
En el año 2024 se notificaron 3.990.483 episodios de atención en urgencias hospitalarias en 28 centros públicos de la Comunidad de Madrid. El 29,9% de la población acudió al menos una vez a urgencias de centros hospitalarios públicos y los que acudieron lo hicieron un promedio de 1,9 veces en ese año. El porcentaje de población que acudió a urgencias en al menos una ocasión en 2024 fue más alto en los grupos de 0-4 años (56,6%) y los de 90 años o más (57,9%). Se observa una frecuentación elevada en mujeres de 20 a 39 años, que puede explicarse en parte por la atención relacionada con la reproducción.
El porcentaje global de ingreso en 2024 fue de 9,1% (con máximos del 37,9% en personas de 90 años o más). Este porcentaje, muy dependiente de la edad y del tipo de patología, está en torno a 30% en aquellos episodios cuyo diagnóstico principal es una patología del aparato circulatorio (capítulo IX de la CIE-10-ES), neoplásica (capítulo II), embarazo, parto y puerperio (capítulo XV), de la sangre, órganos hematopoyéticos y trastornos del mecanismo inmunitario (capítulo III) y en enfermedades endocrinas, nutricionales y metabólicas (capítulo IV).
Fuente: ENARA.
Elaboración: Dirección General de Salud Pública.
Más información:
Morbilidad hospitalaria
La principal causa de ingreso en los hospitales de la Comunidad de Madrid en el año 2024 fueron las enfermedades del ojo y anexos con el 12,6% del total de las altas, la segunda causa las enfermedades del aparato digestivo con el 11,5% y la tercera causa las neoplasias con un 11,3% de todos los ingresos. La distribución por edad muestra que la primera y tercera causas de ingreso se producen en pacientes de mayor edad, estando la segunda causa más distribuida entre todas las edades. Las enfermedades del aparato respiratorio fueron especialmente relevantes entre la población infantil y también entre los más mayores, entre los que también destacan las enfermedades del aparato circulatorio.
En la siguiente tabla se presentan indicadores de morbilidad hospitalaria por capítulo de la CIE-10-ES y la distribución porcentual por grupos de edad.
Fuente: RAE-CMBD.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
Fuente: RAE-CMBD.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
La frecuentación hospitalaria aumenta fuertemente con la edad. En las edades fértiles se aprecia un incremento de la frecuentación en las mujeres, debido a la atención hospitalaria al embarazo, parto y puerperio. A medida que aumenta la edad las tasas van siendo progresivamente mayores en hombres que en mujeres.
En la siguiente figura se presenta la morbilidad hospitalaria por grupos quinquenales de edad en el eje vertical y las tasas por mil personas, según sexo, en el eje horizontal.
Fuente: RAE-CMBD.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
En la siguiente figura se presentan las tasas de morbilidad hospitalaria según diagnóstico al alta y sexo por mil personas. En las causas de alta hospitalaria las enfermedades de ojos y anejos es el grupo que se presenta con mayor frecuencia en las mujeres, seguido por las neoplasias, las enfermedades del aparato digestivo y las del aparato musculoesquelético y tejido conectivo, dejando en quinto lugar al de embarazo, parto y puerperio, capítulo que venía siendo el más frecuente en los años previos a la pandemia por covid-19. En los hombres destacan las enfermedades digestivas y las neoplasias, seguidas por las enfermedades de ojos y anejos.
Fuente: RAE-CMBD.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
Esperanza de vida
La esperanza de vida ha tendido a aumentar, tanto al nacimiento como a los 65 años de edad, pasando la primera de ellas de 70,62 años en hombres y 76,01 en mujeres en el año 1975 a 83,12 y 87,85 en 2024, respectivamente. La esperanza de vida al nacimiento para ambos sexos en la Comunidad de Madrid en el año 2024 fue la más alta de todas las regiones de la Unión Europea, según las cifras de Eurostat, alcanzando los 85,66 años. En los últimos años la expectativa de vida ha mejorado más en los hombres que en las mujeres, de modo que la diferencia entre ambos sexos, que había llegado a ser de más de 8 años a inicios de los años noventa del siglo XX, se ha reducido progresivamente hasta encontrarse en la actualidad en 4,73 años en 2024. La tendencia de mejora ha sido persistente a lo largo de todo el periodo, salvo en la segunda mitad de los años ochenta e inicio de los noventa, debido al efecto negativo, sobre todo en los hombres adultos jóvenes, de la mortalidad por accidentes de tráfico, VIH-sida y abuso de drogas. En el año 2020 se pone en evidencia el gran impacto de la pandemia por covid-19 en la mortalidad: en un solo año, en relación con el 2019, las mujeres pierden casi 2,5 años de esperanza de vida, y los hombres más de 3. Las esperanzas de 2021 y 2022, pese a la recuperación, no alcanzaron todavía los niveles registrados en 2019, antes de la pandemia. Entre 2023 y 2024 parece haberse recuperado casi de modo completo la senda previa a la pandemia.
En la siguiente figura se puede ver la esperanza de vida al nacer (número medio de años que espera vivir un ciudadano que nazca en la Comunidad de Madrid) y su evolución desde 1975 hasta 2024, por sexo.
Fuente: Tablas de mortalidad, IECM.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
En términos relativos, la esperanza de vida a los 65 años crece más rápidamente que la esperanza de vida al nacer. En 2016, por primera vez, los hombres de 65 años de edad superaron los 20 de expectativa de vida, y los 24 en caso de las mujeres de esa edad.
Fuente: Tablas de mortalidad, IECM.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
Entre los años 2019 y 2024 las principales ganancias de esperanza de vida se producen gracias a la reducción de la mortalidad por encima de los 50 años, y especialmente en el grupo de edad de 70 años y más. El 76,5% de los años de esperanza de vida ganados entre 2019 y 2024 es atribuible a la población de 70 y más años de edad (67,8% en hombres, 85,9% en mujeres). Los tumores y las enfermedades circulatorias en los hombres, y las enfermedades circulatorias y mentales y neurológicas en las mujeres, son las principales responsables de estas ganancias de esperanza de vida en este quinquenio. Las enfermedades infecciosas, entre las que se incluye el covid-19, restan años de supervivencia, principalmente entre el grupo de población de mayor edad. El aporte positivo de las causas mal definidas se relaciona con la mejora de la calidad del registro de mortalidad.
Fuente: Estadística de defunciones según la causa de muerte, INE, Tablas de mortalidad, IECM.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
La diferencia de esperanza de vida al nacer por sexo en 2024, 4,73 años mayor en mujeres que en hombres, se explica sobre todo por la mayor mortalidad en estos por encima de los 50 años de edad por tumores, enfermedades respiratorias y enfermedades circulatorias.
Fuente: Estadística de defunciones según la causa de muerte, INE, Tablas de mortalidad, IECM.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
Carga de enfermedad
En 2024, la mayor causa de Años de Vida Perdidos (AVP) tanto en mujeres como en hombres fueron las muertes por tumores, por encima de las enfermedades del sistema circulatorio y las enfermedades del aparato respiratorio. Las enfermedades infecciosas, dentro de las que se incluye la mortalidad por covid-19, descienden al octavo lugar, desde la tercera posición que ocupaban en 2021 y la primera en 2020.
Descargar fichero de datos de la pirámide de carga de enfermedad por todas las causas
Fuente: Estadística de defunciones según la causa de muerte, INE.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
Estado de salud percibido
En 2025 la percepción de la salud individual fue, globalmente, mejor en los hombres que en las mujeres en todos los grupos de edad. Esta percepción positiva del propio estado de salud disminuye con la edad en ambos sexos, de modo que el 85,7% de los hombres de 15-16 años perciben su salud como buena o muy buena, frente solo el 63,3% de los de 65 a 79 años. En las mujeres, el 81,7% de las de 15-16 años frente al 55,0% de las de 65 a 79 tienen una percepción buena o muy buena de su estado de salud.
Fuente: SIVFRENT-J, SIVFRENT-A y SIVFRENT-M, Dirección General de Salud Pública.
Elaboración: Unidad Técnica de Vigilancia de Enfermedades No Transmisibles.
En la siguiente figura se puede ver la evolución del indicador de percepción de salud buena o muy buena en población de 15 a 79 años desde el año previo al inicio de la pandemia. Desde 2021 a 2023, especialmente en población adulta, se observó un descenso progresivo del porcentaje de mujeres que percibieron su salud como buena o muy buena, tendencia que se ve de forma menos marcada en los hombres.
Fuente: SIVFRENT-J, SIVFRENT-A y SIVFRENT-M, Dirección General de Salud Pública.
Elaboración: Unidad Técnica de Vigilancia de Enfermedades No Transmisibles.
Más información:
- Factores de riesgo de enfermedad
- Hábitos de salud en la población juvenil de la Comunidad de Madrid. Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo Asociados a Enfermedades No Transmisibles en población juvenil (SIVFRENT-J). Año 2025. Avance de resultados
- Hábitos de salud en la población adulta de la Comunidad de Madrid. Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo Asociados a Enfermedades No Transmisibles en población adulta (SIVFRENT-A). Año 2025. Avance de resultados
- Hábitos de salud, salud y discapacidad en la población mayor de la Comunidad de Madrid. Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo Asociados a Enfermedades No Transmisibles en población mayor (SIVFRENT-M). Año 2025. Avance de resultados
Indicador multidimensional de calidad de vida
El Indicador multidimensional de Calidad de Vida (IMCV) es un indicador compuesto de medición de calidad de vida que el INE presenta con carácter experimental, con el objetivo de culminar en un indicador multidimensional de calidad de vida estable dentro de la producción oficial de INE.
El IMCV, se compone de 9 dimensiones y una de ellas es la relativa a salud que contiene los siguientes indicadores: esperanza de vida, esperanza de vida en buena salud, salud autopercibida, morbilidad crónica, limitaciones en la actividad diaria en los últimos 6 meses, acceso a cuidados sanitarios y determinantes en salud. En la siguiente figura puede observarse la serie de este indicador desde 2008 a 2024 en el componente salud, en donde la Comunidad de Madrid destaca respecto al total de España.
Fuente: Indicador multidimensional de calidad de vida: dimensión de salud (IMCV), INE.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.
Más información:
Indicadores de dependencia y fragilidad en mayores de 65 años
Problemas crónicos de salud
En 2025 la prevalencia de una o más enfermedades crónicas fue superior en mujeres que en hombres en todos los tramos de edad de personas mayores. El 61,8% de los hombres y el 67,6% de las mujeres presentaron uno o más problemas crónicos de salud.
En la siguiente figura puede verse la comparativa por sexo y grupos de edad.
Fuente: SIVFRENT-M, DGSP.
Elaboración: Unidad Técnica de Vigilancia de las Enfermedades No Transmisibles.
El dolor persistente en los mayores aumenta con la edad y es causa de trastornos como ansiedad, depresión, disminución de la movilidad, alteraciones del sueño, pérdida del apetito, entre otros. El porcentaje de personas que refirieron dolor persistente extremo o severo en 2025 fue superior en el grupo de edad de 70 a 74 años, y con una proporción marcadamente más elevada en las mujeres, en las que alcanza el 16,3%, cerca de 2,5 veces más que entre los varones (6,7%).
Fuente: SIVFRENT-M, DGSP.
Elaboración: Unidad Técnica de Vigilancia de las Enfermedades No Transmisibles.
Indicadores de dependencia
Limitación de la actividad
El GALI (Global Activity Limitation Indicator, en español Indicador General de Limitación de la Actividad) mide la limitación de larga duración en la realización de las actividades habituales de la vida diaria debida a problemas de salud, desde el punto de vista subjetivo de la persona. Evalúa la restricción de la actividad, las limitaciones funcionales percibidas, y aquellas limitaciones que se mantienen en el tiempo.
El 28,4% de las personas de entre 65 y 79 años refiere en 2025 tener algún grado de limitación para la actividad (según el indicador GALI), lo que supone una de cada cuatro personas de esas edades. La limitación es más frecuente entre las mujeres y en la población de entre 75 y 79 años.
Fuente: SIVFRENT-M, DGSP.
Elaboración: Unidad Técnica de Vigilancia de las Enfermedades No Transmisibles.
Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD)
Para la evaluación de las ABVD se emplea el índice Katz adaptado, que trata de medir la capacidad de la persona para realizar tareas esenciales de autocuidado que le permiten mantenerse autónoma en su entorno habitual, como son: alimentarse, movilizarse, vestirse, asearse y controlar esfínteres. Según la puntuación obtenida, las personas se clasifican en niveles de independencia o dependencia ligera, moderada, grave o total.
La prevalencia de dependencia moderada, grave o total fue en el año 2025 mayor en las mujeres (2,9%) que en los hombres (1,5%), y en el grupo de 75 a 79 años (3,6%).
Fuente: SIVFRENT-M, DGSP.
Elaboración: Unidad Técnica de Vigilancia de las Enfermedades No Transmisibles.
Actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD)
Las AIVD implican tareas necesarias para mantener la independencia en el hogar y la participación activa en la comunidad, tales como: hacer la compra, preparar la comida, realizar labores domésticas, administrar la propia medicación, manejar el teléfono o llevar la contabilidad del hogar.
Para las AIVD, los porcentajes de dependencia moderada, grave o total fueron en el año 2025 del 11,5% para la población de mujeres de 65 a 79 años, y del 3,5% para los hombres, alcanzando una proporción marcadamente más elevada a partir de los 75 años en ambos sexos. La prevalencia es mayor para las mujeres en todos los grupos de edad.
Fuente: SIVFRENT-M, DGSP.
Elaboración: Unidad Técnica de Vigilancia de las Enfermedades No Transmisibles.
Apoyo Social
La falta de apoyo social, entendido como la presencia de recursos provenientes de otras personas, es uno de los factores de vulnerabilidad más significativos asociados a la edad. La escala OSSS-3 (The Oslo Social Support Scale) evalúa dimensiones clave del soporte social.
La puntuación de la escala OSSS-3 muestra que un alto porcentaje de personas de entre 65 y 79 años tienen un fuerte apoyo social, superando a la mitad de la población. Es llamativo el aumento de casi 10 puntos porcentuales en los años 2020 y 2021 (los de mayor impacto de la pandemia), produciéndose un descenso posterior y estabilización en los últimos dos años en valores en torno al 54%.
Fuente: SIVFRENT-M, DGSP.
Elaboración: Unidad Técnica de Vigilancia de las Enfermedades No Transmisibles.
El sentimiento de soledad “siempre o casi siempre” afecta en el año 2025 al 9,9% de las mujeres de 65 a 79 años y al 4,8% de los hombres. La gran diferencia entre hombres y mujeres se mantiene en el tiempo.
Fuente: SIVFRENT-M, DGSP.
Elaboración: Unidad Técnica de Vigilancia de las Enfermedades No Transmisibles.
Considerando el período 2019-2024, con relación al estado civil, la población casada presenta la prevalencia más baja de soledad persistente (3,7%), mientras que la viudedad representa el mayor riesgo (17,7%). Entre la población viuda se observa una de las pocas excepciones a la tendencia general por sexo, con una prevalencia de soledad persistente mayor en hombres (20,7%) que en mujeres (17,1%). Respecto a la convivencia, vivir en pareja podría operar como un importante factor de protección frente a la soledad (3,6% de soledad persistente), aunque esta protección sería significativamente mayor para los hombres.
En cuanto al ámbito geográfico, se observaron prevalencias más elevadas en la corona sur y el resto de municipios que no pertenecen a la corona metropolitana, donde además se acentúa de forma más acusada la brecha de soledad entre hombres y mujeres. El estado de salud muestra una fuerte relación con la soledad, ya que una peor salud autopercibida, el sedentarismo, los problemas crónicos y el dolor persistente se relacionan con un drástico aumento de la soledad persistente. De forma similar, la sintomatología depresiva presenta la relación de mayor magnitud con el sentimiento de soledad, así como la falta de apoyo social se relaciona con las prevalencias más elevadas.
La prevalencia de soledad persistente es casi tres veces superior en personas con limitación de la actividad. La dependencia para las actividades de la vida diaria (AVD) se relaciona con prevalencias de soledad persistente que cuadruplican o quintuplican a las de las personas independientes.
La convergencia de estos factores permite identificar perfiles de alta vulnerabilidad, subrayando la necesidad de orientar las estrategias de salud pública hacia estos grupos teniendo en cuenta la interacción entre los determinantes sociales, de salud y de género.
Fragilidad
La fragilidad se define como un estado de prediscapacidad y un factor de riesgo para el desarrollo de nuevas discapacidades; su relevancia radica en que evalúa la funcionalidad global del sujeto, más allá del simple diagnóstico de enfermedad. Es un síndrome geriátrico caracterizado por pérdida de peso, cansancio, debilidad, marcha lenta y disminución de la actividad física. Para medirla se utiliza la escala FRAIL, que evalúa cinco dominios: deambulación, resistencia, cronicidad, fatigabilidad y pérdida de peso.
La prevalencia de fragilidad se sitúa en el año 2025 en el 21,0% en mujeres y el 11,7% en hombres de 65 a 79 años. En el grupo de edad de 70 a 74 años está en valores similares en hombres y mujeres, mientras que entre los 75 y los 79 años la prevalencia es muy superior en las mujeres (29,2% frente a un 9,4% de hombres).
Fuente: SIVFRENT-M, DGSP.
Elaboración: Unidad Técnica de Vigilancia de las Enfermedades No Transmisibles.
Más información:
- Factores de riesgo de enfermedad
- Hábitos de salud, salud y discapacidad en la población mayor de la Comunidad de Madrid. Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo Asociados a Enfermedades No Transmisibles en población mayor (SIVFRENT-M). Año 2025. Avance de resultados
- Sentimiento de soledad en la población mayor de la Comunidad de Madrid. Resultados del Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo Asociados a Enfermedades No Transmisibles en población mayor (SIVFRENT-M), 2019-2024
Datos Interactivos
Panel interactivo de morbilidad (RAE-CMBD y Atención Primaria) y mortalidad por grandes grupos de enfermedad: nº y proporción, tasas por 100 mil estandarizadas y específicas, evolución temporal para Madrid y España, por grandes grupos de enfermedad, grupos de edad, sexo y año/s.
Fuente: RAE-CMBD Comunidad de Madrid, AP-Madrid y estadística de defunciones según la causa de muerte, INE.
Elaboración: Unidad Técnica de Informe de Estado de Salud y Registros.

