Madrid, además de ser cuna de los más grandes dramaturgos del momento y la ciudad donde nació el Teatro del Siglo de Oro, es el principal escenario en el que se desarrollan las acciones de gran parte de las obras.
En numerosos títulos de comedias, autos sacramentales o piezas breves se inserta el nombre de Madrid: La plaza de Madrid, Los carros de la fiesta del Corpus en Madrid o Tres soles de Madrid, entre otros. También otros lugares de la Comunidad de Madrid se muestran en los títulos: El hortelano de Alcalá, La villana de Getafe o La Cintia de Aranjuez.
Numerosas comedias tienen en Madrid su escenario principal, como en La Dama Duende o Caballero de Gracia.
Las alusiones a Madrid en los versos de muchas comedias también son abundantes; las hay de alabanza, pero son más las satíricas, en relación con aspectos urbanísticos, de convivencia o de moralidad.
Lope de Vega, en sus obras, habla de los orígenes carpetanos de Madrid, de su grandeza y belleza, de la buena comida que en ella se encuentra, de los problemas de su crecimiento...
Tirso de Molina alude, en sus textos, a la claridad del cielo de Madrid, a la confusión en sus calles, al río Manzanares...
Calderón de la Barca alude al crecimiento urbanístico de la ciudad, al "Madrid, patria de todos", a un Madrid en permanente cambio...
Un aspecto muy relevante de la excepcionalidad del Teatro del Siglo de Oro es su presencia en nuestros días. Si bien en época ilustrada el Teatro del Siglo de Oro pasó por un momento complicado, la labor de investigadores y eruditos del siglo XIX y principios del XX llevó a su recuperación y puesta en valor.
Con relación a la puesta en escena del Teatro del Siglo de Oro, hay que destacar el Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro Clásicos Alcalá, que nace en 2001.
El Teatro Español, que ocupa el lugar en el que estuviera el Corral del Príncipe, o el Teatro de la Comedia acogen representaciones teatrales del Siglo de Oro en su programación.
El Teatro de la Abadía es un ejemplo de conjunción entre escena clásica y contemporánea. Desde 2005 depende de La Abadía la programación del Corral de Comedias/Teatro Cervantes de Alcalá de Henares.
En los Teatros del Canal, de la Comunidad de Madrid, se programan representaciones del Siglo de Oro, si bien no es el teatro clásico su actividad principal.
Además de la ciudad de Madrid y Alcalá de Henares, otros municipios como Parla, Aranjuez o San Lorenzo de El Escorial, en el Real Coliseo Carlos III, programan en sus escenarios teatro clásico.
La Red de Teatros de la Comunidad de Madrid ofrece a los municipios una programación anual en la que siempre se incluye algún texto del teatro del Siglo de Oro.
También existen varias compañías de teatro profesionales estables con especialidad en el teatro clásico y, particularmente, en los dramaturgos del Siglo de Oro.
Los impresores vieron en el éxito del teatro representado una oportunidad de negocio. Cuando las obras terminaban su ciclo escénico las imprentas empezaron a publicar estas piezas, especialmente las comedias. A lo largo de los siglos XVII, XVIII e incluso XIX, se comercializaron en diferentes formatos llegando a convertirse en el género preferido de los lectores de ficción. Esta proliferación de impresos fue también un factor decisivo para que hoy contemos con muchas más obras de las que hubieran sobrevivido con una transmisión exclusivamente manuscrita.
Las imprentas de Madrid tuvieron un papel fundamental en la difusión de estas obras. De sus máquinas salieron decenas de volúmenes, conocidos como partes al considerarse conformantes de colecciones, de un solo autor o de varios. Lope de Vega, Calderón de la Barca, Tirso de Molina, Ruiz de Alarcón o Juan Pérez de Montalbán vieron sus obras publicadas en varios volúmenes de partes.
En Madrid se imprimieron comedias sueltas, folletos con una sola pieza que fueron un formato también fundamental para la difusión de las obras.
Entre las imprentas que trabajaban en el Madrid de los siglos XVI y XVII se encuentran la de Pedro de Madrigal, luego regentada por su viuda, hoy sede de la Sociedad Cervantina de Madrid o la de los Herederos de Gabriel de León.